En esta ocasión Chile mantuvo sus expectativas en cuanto a la búsqueda de un camino para alcanzar un acuerdo balanceado, que regule las disciplinas comerciales del siglo XXI.
Esto, con miras a profundizar la integración regional de la Cuenca del Pacífico y contribuir en la creación de las condiciones necesarias para mejorar el bienestar de los ciudadanos.
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